Víctor Hugo

Eduardo Aliverti: —Siempre me llamó la atención que nunca aparecés enojado al aire. Entendeme bien, no me refiero a lo ideológico, sino a lo temperamental. Ya fuere que tengas que putear a Kirchner, no importa, o a Grondona, que es uno de tus predilectos, nunca aparecés temperamentalmente enojado, nunca aparecés caliente al aire. ¿Sos así o resolviste ser al aire un tipo conciliador?

Víctor Hugo Morales: —Creo que los años me han ayudado también. Debo haber sido un poco más temperamental antes, no sé si siempre he sido así. Estoy muy desapegado de la idea de tener razón en nada. Estoy convencido de que no hay verdades demasiado claras para mi vida que yo sea capaz de transmitir a los demás en la fuerza que supuestamente tienen. Me gusta la transparencia. Hablo con mucho gusto con las personas que son transparentes y a la persona que no me resulta así, espero que lo detecte el oyente. A mí me parece que hay un esfuerzo desmesurado por parte de los periodistas, y creo que es una forma de amarillismo, invitar a alguien a dialogar, a un político que no te cae bien,y tratar de ganarle o de demostrar que es un pérfido durante el reportaje. A mí me parece que eso es un esfuerzo vano, y que es el que va acalorando los ánimos, tanto del entrevistado como del entrevistador. A mí me gusta ser respetuoso, yo lo he invitado a mi casa a ese señor, lo he invitado a salir al aire conmigo, lo ha invitado el equipo de producción, a veces yo ni me entero.

EA: —¿De quién hablás? ¿De Grondona o de equis?

VHM: —No, estoy hablando de cualquier persona que aparezca como invitado. No lo llamo para discutir, para demostrarle que tengo razón, y además dudo de qué razón tengo yo en cuál tema. Lo digo de todo corazón.

EA: —¿Esto es algo de los últimos años, tuyo? Esto de dudar… más.

VHM: —Es probable, es probable, tuve convicciones más fuertes, eso es indudable, en otras épocas. Más, yo recuerdo que cuando me hacían un reportaje a los treinta años, yo hablaba con entusiasmo, creía que podía cambiar cosas, o sea que quizás tenía hasta vanidad. Hoy día, vengo a este reportaje y acabo de hacer otro por teléfono y demás por una cuestión de responsabilidad, a veces de cariño, aquí me traen varios motivos, no solamente la responsabilidad que tengo frente a un profesional que me invita a charlar. Jamás diría que no a una entrevista pero estoy completamente descreído de la capacidad de decir algo que les pueda servir a los demás. Lo digo muy de corazón, ¿eh? En consecuencia, eso quizá se trasunte en…

EA: —¿Qué es, una confesión esto, en primicia, o ya lo venís contando al aire?

VHM: —No, a lo mejor se viene notando. No, yo trato de ser lo menos autorreferencial posible en mi trabajo. Cuando cuento algo tiene que ser mínimo, tiene que ser una anécdota perdedora, tiene que ser algo que desde mis padecimientos permita comprender algo que le ocurre a otra persona.

EA: —¿Cómo te llevás con esto que te pasa, Víctor Hugo? ¿Te place, porque te hallaste a vos mismo más relajado, o quisieras volver a ser el de los treinta, que estaba más convencido de más cosas?

VHM: —No, estoy conforme con esta persona.

EA: —¿Estás conforme?

VHM: —Sí, sí, sí. Y soy bastante coherente sin darme cuenta, porque la verdad que participo desapasionadamente ya hasta de una reunión familiar, o con amigos, en las cuales surgen ciertos temas, y todo lo que hago es tratar de que no haya alguien que diga una cosa demasiado molesta para otra persona. Estoy atento.

EA: —O sea, generás escaparle al conflicto, digamos…

VHM: —Sí, porque me parece vano el conflicto, y mucho más porque en las cenas, con un poco de alcohol, la gente empieza a hablar inexorablemente de política y después empiezan a querer tener razón. Y como yo estoy convencido de que… Vos discutís sobre el gobierno, ¿cuántas cosas positivas podés decir del gobierno y cuántas negativas? ¡Decenas! ¿De qué lado te situás y qué es lo que nos ubica de un lado o de otro? Es una cierta química, finalmente. Algo que nos pasa como elegimos a una mujer, como decimos que una es más linda que otra, quizás. Hay elementos que son intangibles para nosotros, que te hacen estar de un lado o de otro. ¿Y cuál es una verdad concreta, una frase totalmente cierta que vos puedas decir en política? Y la otra persona está discutiéndote desde un lugar completamente distinto, y quiere tener razón, entonces pugnan y se pelean, y no me gusta ese clima.

—Eduardo Aliverti y Víctor Hugo Morales en Decime quién sos vos

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